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¡Hola!
Soy Coty Pedrosa

Psicóloga y mentora de mujeres profesionales y líderes de negocio.

También, mis clientas me han bautizado como experta en hacer preguntas rompedoras de cabeza y como “mentora de mentalidad y acción” (pues si nos quedamos solo en la mente, cagamos). 

También me gusta decir que soy esa persona que te ayuda a desenredar los nudos mentales para que puedas expandir tu talento y poder, y así logres trabajar con bienestar.

Te cuento un poco sobre mi historia…

Cuando decidí emigrar de Argentina, había una sola cosa que tenía claro:
no iba a renunciar a mi profesión.

El camino no fue nada fácil.

Sostuve un trabajo por cuenta ajena en paralelo, lo que me hacía trabajar más de 15 horas por día. Dormía pocas horas. A veces no comía o si lo hacía, comía mal. 

Mi hiperexigencia y perfeccionismo me hacían creer que nada era suficiente.

Después de unos años en este ritmo caótico, tomé la decisión de renunciar a mi trabajo por cuenta ajena y dedicar el 100% de mi tiempo laboral a mi negocio.

¿Suerte? JA! Suerte las bolas.

Pude dar ese salto porque senté el culo en la silla, invertí dinero y tiempo en aprender, porque me animé a fallar y equivocarme en pos de seguir creciendo y hacer de mi proyecto algo real y tangible.

Pero lo más clave e importante en este proceso fue la CONFIANZA en mi misma y TRABAJAR EN MI MENTE.

Emprender, tener un negocio, liderar un equipo pueden ser grandes factores de bienestar o malestar, según como los gestiones.

Y no te lo digo solamente desde mi conocimiento como psicóloga, también te lo digo como dueña de negocio.

Cuando tomé la decisión de emprender en digital… lo subestimé. Tomé todas esas ideas que circulan en las redes completamente banales (claro que en ese momento yo no lo veía así) que hacen parecer que tener un negocio es un abrir y cerrar de ojos, que generar 6 cifras, tener un equipo y que estar bien es solo una cuestión de actitud… y ¿qué pasó?

ME QUEMÉ.

Básicamente, me estresé. Lloré mucho. No entendía qué estaba haciendo mal, veía tanto éxito y tantas “personas felices” que simplemente me frustré, porque “yo no era una de ellas”. 

Dude de continuar con mi proyecto hasta que entendí que hay un mundo detrás de todo ese “hacer y hacer”, hiperexigencia, perfeccionismo, positivismo tóxico y simpleza que nos venden, que tiene que ver con nuestra mente y la relación que generamos con ella y la historia que nos cuenta.

Y en la importancia de tomar decisiones y accionar,
poco a poco, aunque incomode y nos de miedo.

Es que creo que muchas veces descuidamos nuestra mente por autoexigencia y esa necesidad de rendir y creernos la mujer maravilla, disfrazado de qué hacemos lo que hacemos para autorealizarnos y comernos el cuento del éxito de cartón.

Sumado a que hablar de mentalidad se volvió algo superficial (y hasta vende humo) y muchos líderes de negocio intentan hablar de esto de una forma reduccionista y hasta errónea donde se vende un proceso de reprogramación mental simple, rápido y a fuerza de voluntad, que se olvidan de mencionar algo clave: NUESTRA MENTE ES UN SITIO INCÓMODO DE TRANSITAR.

Trabajar en nuestra mentalidad, de forma real, consciente y continua, ES INCÓMODO.

El proceso no es lineal, ni ascendente…
es un remolino emocional que va hacia todos lados

… y necesitamos contar con las herramientas suficientes para sostenernos en cada paso y desafío que vamos atravesando.

Hoy tienes la posibilidad de no creerte
la película que te está contando tu mente.

Hay un mundo detrás del miedo, del sabotaje, de la ansiedad,
de la incertidumbre, que si lo trabajas activamente te permitirá ir hacia tus objetivos.

Reloj

Mi deseo es que puedas llegar tan lejos como te propongas, abriendo caminos y superando tus propios límites. Que puedas conocerte, cuidarte y potenciarte. Que seas el centro de tu bienestar y cuidado.

Que puedas silenciar a tu voz crítica, para mostar al mundo tu talento y puedas materializar la vida y el trabajo que deseas.

Y por sobre todo que puedas interiorizar que TUS PENSAMIENTOS NO TE DEFINEN.

Es momento de crear tu propio camino, mirar hacia atrás, tomar todo aquello que sirva y colocarlo delante de una forma diferente.

Una forma en la que saques a relucir tu yo más puro, de forma amorosa, compasiva, fuerte y expansiva.